15 junio 2010

Noviolencia en el Sistema Educativo.

Como entre unos y otros la educación la han terminado por convertir en un laberinto, uno ya no sabe si aprecia subjetivamente o las cosas han pasado de verdad.

Hay una supuesta tensión (en la realidad ni eso) entre dos concepciones de la educación, de la finalidad esencial de la escuela pública. Formar personas para la universidad, con conocimientos memorizados, evaluados mediante exámenes "papagallistas", y que en el currículum oculto fuerza las cosas a permanecer como siempre; o que el sistema se centre en producir primeramente "buenas personas", reivindico esta tradicional adjetivación, porque no creo necesario más. Cuando ahora se habla de ciudadanos críticos, participativos, comprometidos-as, etc., no se lo creen ni ellos. La estructura y los partidos no quieren ver ni en pintura a uno de esos ciudadanos-as a menos de 100 kmts. Cuando se les cuela uno, lo machacan.

Las leyes educativas lo dicen meridianamente claro, las finalidades del sistema son casi todas promotoras de actitudes y valores, más que de la repetición de conceptos teóricos memorizados. Pero, cuando el sistema va aterrizando y llegamos a la concreción de la hora de clase, todos esos valores y promoción de actitudes quedan relegadas al limbo, pues la hora de clase lleva obligatoriamente título propio: Mates, Lengua, etc., es decir, asignaturas y hora de clase. De lo de la transversalidad, visto lo visto (la reciente historia), mejor no hablar. Es decir, nada de nada. Algunos profesores y profesoras haciendo cosas voluntaristamente y, con frecuencia frente a la incomprensión, si no las peleitas de poder, de sus compañeros-as de claustro, y punto final.

De ahí la trascendencia del Plan Andaluz de Educación para la Cultura de Paz y Noviolencia, con varios premios internacionales, y una auténtica belleza de contenido y oportunidad. Nunca olvidaré que se terminó su redacción poco antes del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York y un par de meses después pusimos en marcha la aventura. Fue un empeño personal de la Consejera Cándida Martínez, con el apoyo impagable del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada, bajo la dirección de Sebastián Sánchez, Dtor. Gral. de Solidaridad en la Educación (inmigrantes, orientación, compensación, N.E.E., y autobuses y comedores escolares, jeje), y nuestro inolvidable Coordinador Regional José Tuvilla Rayo, Medalla al Mérito en la Educación, y actualmente inspector en Almería. 

El Plan, publicado en BOJA, supuso y supone la única propuesta creíble y seria que la administración educativa ha hecho desde el análisis sin vicera, del fracaso de la transversalidad como estrategia educativa para los valores humanos. Una propuesta además, desde nuestro punto de vista, de muchos kilates por lo que supone de adecuación real a contexto y al contexto predecible, en el que siempre debería situarse al planificar la educación. 

El Plan ha tenido un mayor seguimiento, incluso normativo hasta desembocar en un Plan de convivencia de centro obligatoria, en el aspecto de la regulación de la convivencia entre el alumnado. Eso mayoritariamente, lo cual es un logro, pero un 15 % de lo que pretendía el Plan. También es verdad que en algunos centros se han limitado, ahogados ya por el formalismo reinante y perdiendo todo el sentido, a cambiar el cartel de la cuevita de Aula de castigo a Aula de convivencia, y tan panchos y con el visto bueno de la inspección, faltaría más. 

Convivencia en qué modelo de sociedad. Una renuncia histórica de la brega de partidos. Como saben que lo que dicen lo usa el otro para tirárselo a la cara, deja de pronunciarse y tenemos políticos, todos, que ya no definen lo que quieren hacer con la sociedad. Difícil pensar una perversión mayor. Pero yo insisto ¿en qué modelo de sociedad? ¿para qué modelo de sociedad educamos?

Si la respuesta es para la sociedad que existe, entonces compañero, yo renuncio porque he terminado por darle la razón a mi amigo Luis Marín, gran educador, jubilado roto por la puerta falsa: "Este mundo está hecho para sinvergüenzas y caraduras". Y habrá que ayudarlos a subsistir con poca vergüenza y una cara como el cemento armado. Si nos interesa la felicidad del alumnado.

El Plan hablaba sobre todo a nivel personal y de compromiso social de la Noviolencia. (Véase el enlace para una correcta escritura y concepto del término). Pero es que estaba al final, y si apenas llegamos a la Cultura de Paz, a la noviolencia, ya pilló lejos. Demasiado viaje y un poco raros: ahimsa, la noviolencia activa para una mejor traducción de las implicaciones del término en sánscrito. Como dice la Wikipedia para el pacifismo: "Algunos de los medios de los que se vale el pacifismo en la búsqueda de sus fines son: La no violencia activa, la diplomacia, la desobediencia civil, el boicot, la objeción de conciencia, las campañas de divulgación y la educación por la paz."

En definitiva, la noviolencia, el pacifismo, como horizonte personal y social, no pueden conllevar una inacción cómplice de las injusticias que se comenten, nuevas o viejas, eso sería igual que aceptarlas. El salto real de especie sucede cuando el ser humano renuncia a la violencia animal como principio moral, como compromiso de especie superior mentalmente a las otras, y ahí nace su especificidad de humano. De especie moral. 

Pero de la fuerza que se tiene cuando uno renuncia completamente a la violencia, salen la motivación y la convicción para encontrar formas de lucha (la habrá mientras haya injusticia ¿qué fue antes, el terrorismo del terror o el del hambre?) contra lo injusto.

Si las cosas no mejoran en educación, en un plazo no muy largo, debería ser los y las de siempre, el profesorado comprometido con la educación pública, el que deba aglutinarse en torno a un marco pedagógico compartido, y buscar formas de lucha noviolenta que inviertan en lo posible las inercias muertas y en proceso de momificación que todavía imperan en no pocos centros. 

Los políticos no saben o qué o cómo, los padres no saben o cómo o qué, la sociedad no sólo no colabora sino que contra-educa o maleduca, alguien tiene que poner pie en pared. ¿Por qué no los propios profesionales más comprometidos-as con la educación? Se hace necesaria una Asociación Profesional Docente. Ojalá no tarde en aparecer por el bien de todos.

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