18 mayo 2010

¿Violencia estructural en las organizaciones educativas?

y al impresentable candado de la wifi de su centro.

Entre las cosas, muchas y valiosas, que aprendí el año que estuve en el Plan Andaluz de Educación para la Cultura de Paz y Noviolencia, y en los años posteriores hasta hoy, que no he dejado de apoyarlo y reflexionar sobre él, sobresale por su trascendencia el concepto de violencia estructural.

El término fue acuñado básicamente por el profesor Johan Galtung en sus estudios sobre la violencia, gérmenes en buena medida, de la posterior e importante investigación para la Paz que ha ido floreciendo en el mundo en entornos universitarios atrevidos, como el Instituto de la Paz y los conflictos de la Universidad de Granada.

En la definición de Cultura de Paz del propio documento, parafraseando la Declaración y Programa de Acción aprobada por la Asamblea General deNaciones Unidas en el verano de 1999 se afirma que es "un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida" orientados a conseguir metas en ocho esferas:

· Cultura de paz a través de la educación
· Desarrollo económico y social sostenible
· Respeto de todos los derechos humanos
· Igualdad entre hombres y mujeres
· Participación democrática
· Comprensión, tolerancia y solidaridad
· Comunicación participativa y libre circulación de información y conocimientos
· Paz y seguridad internacionales

Igualmente, el documento ¡publicado en BOJA!, dice literalmente: "La Cultura de Paz implica para la educación cuatro ámbitos de actuación":

El aprendizaje de una ciudadanía democrática
La educación para la paz, los derechos humanos, la democracia y la tolerancia
La mejora de la convivencia escolar
La prevención de la violencia.

No es el momento ahora de los balances, ni me corresponden, pero ... en los primeros momentos me pareció evidente que el trabajo por introducir percepciones finas (llamémosle así) sobre qué es un funcionamiento democrático, y cómo se aprende, iba a acometerse. Necesario era y es. Y mucho.

La sabiduría popular tiene mucha guasa: "Si quieres conocer a Pepillo, dale un carguillo".

Parece ser que cerca del 60 % de directores y algunas directoras son nombrados a dedo por las delegaciones provinciales correspondientes, pero la pregunta para el 40 % restante es básicamente, y en principio, la misma: ¿dónde han aprendido a gestionar democráticamente a un colectivo humano? Si, como todos y todas, tuvimos que empezar a estudiar de verdad una vez obtenido el título con la realidad que teníamos delante, ¿dónde se ha aprendido la gestión democrática? ¿se podría afirmar que mayoritariamente la vida en los centros está organizada democráticamente?

La respuesta es no. Hay de todo, como en botica, pero la gente que accede a la dirección, en muchos casos, ni se plantea el tema. 

Violencia estructural hay mucha. Y algunos ejemplos son muy claros: la que han sufrido las mujeres toda la historia y siguen sufriendo, cuando un padre no puede alimentar a sus hijos porque no tiene empleo; y otros son más sutiles, pero violencia: toda aquella situación que impide a la persona desarrollar sus potencialidades, es una definición que me gusta más. Me parece más justa. 

Cuando comenzó el Plan igualmente creía que sobre el tema de la convivencia, no se iba a centrar única y exclusivamente en el alumnado, quería pensar que el profesorado tenía una oportunidad para plantearse la evidencia de que una mala convivencia entre los docentes, impregna a todo el centro. Pero no, este tema tampoco se ha tocado. 

Con respecto a la situación del alumnado, no sólo están sometidos a una violencia estructural cuando son receptores de decisiones injustas o pervertidas, también hay una violencia cultural dura al someterlos, como si fuera una cosa natural, a la pretensión de que se pasen 6 horas 6 sentados-as y en silencio. Es demencial. 

Ilustração de JU VIOLETA - www.flickr/juvioleta.

4 comentarios:

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Efectivamente, aunque no es un caso general, en cualquier tipo de organización hay cargos directivos que abusan de su poder.

Bajo mi punto de vista, el que un director pueda mantenerse durante más de 35 años continuadamente en un su cargo, por muy bien que lo hiciera, nunca puede traer nada positivo. Apostaría por un máximo de dos legislaturas.

Mi problema se va a solucionar finalmente gracias al Proyecto Escuela Tic2.0.

Quienes piensan que nos vamos a rendir por no dejarnos los medios necesarios se equivocan. Quizás éste haya sido un revulsivo para animarme aún más y no cejar en mi empeño de llevar las NNTT a mi aula.

Gracias por la dedicatoria y un abrazo.

Fernando García Gutiérrez dijo...

Querido compañero, eres un ejemplo, por eso eres tan buen profe.

Esa actitud, que en oriente llaman noviolencia (ahimsa), no es tan fácil de encontrar. Ante la injusticia, resistencia. Pero ya sé que es duro en el día a día.

Gracias a ti por ilustrar mi blog con tu comentario.

Mª José dijo...

Fernando:
La educación para la paz es una tarea que ha de partir del ámbito familiar. La violencia vivida en los hogares mientras los niños y niñas crecen se marca a fuego en sus cerebros.
Los proyectos para fomentar un clima de paz, de democracia, tolerancia y convivencia que se llevan a cabo en los centros docentes, por el motivo anterior, no siempre son eficaces.

Tal como dices, primero han de ser los educadores lo que deben estar preparados para esta tarea.

Me ha gustado tu blog.
Un saludo.

Fernando García Gutiérrez dijo...

Querida Mª José: Gracias por tu comentario y por tu buen gusto ;))

Concuerdo plenamente que las soluciones parciales nunca son globales, pero las globales las tienen capturadas.

Sobre lo que pasa en la mente y el alma de un niño maltratado, hablamos en privado.

La Paz para mí no es un tema filosófico, sino vital. De supervivencia personal.

Un cordial saludo