24 febrero 2010

Aprender Lengua en los Institutos

Como homenaje póstumo al blog de Lengua más breve de la Historia, me traigo antes de borrarlo la única entrada que había escrito en él. Iba dedicado a los profes.

Permítete repensar las cosas

La enseñanza de la lengua sigue lastrada por la pesada tradición filológica de sus orígenes: el estudio del latín y otras lenguas muertas. Centradas en la pasión por desentrañar la “estructura de la lengua”, anclada en visiones meramente formales, asumiento que la famosa dicotomía de Saussure: Lengua vs. habla es la cima del conocimiento lingüístico. Pero la cosa tiene trampa, porque la Lengua no existe, sólo existe el habla. El enorme error del pensamiento saussureano de que como el “habla”, que es lo que dicen las personas, es incontrolable, entonces dediquémonos a la “Lengua”, ha traido unas consecuencias nefastas para los contenidos de lo que se supone debe aprender el alumnado, al que se lleva a un mundo excesivamente abstracto, lleno de terminología y metalengua, en el que no se distingue qué tiene que ver todo eso con la realidad.
Tiene que aparecer la semiología, bien entrado el siglo XX, para establecer una preferencia sobre el significado, como si hubiera otras cuestiones más importantes en el signo lingüístico que su significado. Y afortunadamente en cascada: la sociolingüística, la pragmática, la lingüística del discurso, la lingüistica aplicada (bendita sea) y los enfoques comunicativos en la enseñanza de lenguas.
Perdón, pero si ha debido nacer una lingüística aplicada … ¿es que la anterior no lo era? Pues no. No lo era. Es teórica.

¿Para qué sirven las lenguas? Para comunicarse. ¿Qué lengua debemos enseñar entonces en la docencia pública? La que ayuda reflexivamente al alumno a comunicarse mejor, a entender la comunicación como medio y sus estrategias, y por tanto a pensar mejor (volveremos sobre este tema).
La cantidad de gramática y estructura capaz de almacenarse en la memoria para pasar un examen, tiene poco que ver con el dominio del uso de la lengua en contextos sociales concretos, diversos y nuevos.

La primera queja de los profesores de Filología Hispánica de la Uni es que los alumnos utilizan la misma lengua (habla) cuando escriben un examen que cuando están con sus colegas en un botellón. Eso sí que es un problema. De Lengua y de personas. Esa incapacidad comparada con la de tener faltas de ortografía, me parece mucho mayor. ¿Dónde se aprende eso? ¿Por qué no en Lengua?

Ayuda a tus alumnos a dominar su lengua materna en contextos de uso. Enseña comunicación. No te conformes con que dominen una terminología que, pasado un tiempo, olvidarán y no les habrá servido para nada.

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