23 enero 2010

Bancos, Haití, crisis y paz.

La llamada crisis económica absolutamente ajena a cualquier tipo de control, no sólo ciudadano (democracia, qué pena), sino de los poderes públicos, que por acción u omisión la han co-producido, de derechas y de supuesta izquierda (sospecho de una izquierda que ya no defiende a los débiles), ha terminado siendo otra vez pagada por los de siempre.

4 millones de parados entre la ciudadanía y la clase trabajadora, especialmente inmigrantes (siempre pagan los más débiles), y los bancos, desde el año pasado, anunciando beneficios inferiores a los años anteriores, pero BENEFICIOS, de miles de millones.

Si usted es uno de esos cuatro millones, como mi hija con toda su carrera joven de ingeniería, puede pensar que parte del dinero que usted ha aportado en los últimos años con sus impuestos para el bien común, los gobiernos se lo han dado a unos señores que nos han metido en una crisis por el ansia desmedida de dinero, con claras e inequívocas actitudes de usura hacia sus clientes, y jugando con su dinero a una especie de ruleta rusa no ilegal pero a todas luces disparatada, loca, por los beneficios sin regla, sin medida y sin importarles nada los efectos de sus decisiones sobre las personas o sus pueblos. Esa misma gente que se pone ( los políticos han aprendido rápido) los sueldos que ellos deciden y que suponen a veces el sueldo de 100 ó 200 personas de salario medio. Para mí eso es robar.

Pues vuelvo a citar a Galtung por su obviedad. No puede haber paz sin justicia. Los abusos y violentaciones radicales actuales a la más mínima equidad son violencia pura en la estructura social y de los pueblos, y desde hace más de 20 años cada vez hay menos ricos más ricos y más pobres, más pobres. O, para el primer mundo: un salario de la población mayoritaria (950 euros, mileuristas) no sirve para alimentar a una familia, casi con dificultad a una persona.

Parece que algún tonto de Harvard creyó que la muerte del comunismo real significaba la "victoria" (la "verdad", el fin de la historia) del sistema sobreviviente, y el capitalismo puede ser evidentemente tan injusto y peligroso como su opuesto. El capitalismo sin control, ya lo vemos, puede producir tantos muertos y sufrimiento como Stalin.

¿Cuánto de lo entregado a los bancos es suficiente para reconstruir Haití? ¿cuánto para la eliminación de la pobreza extrema en el mundo? ¿cuánto para establecer un mínimo de equidad en el mundo que permita la llegada de la paz? Mientras haya un padre al que se le mueren los hijos de hambre habiendo riquezas suficientes para todos, no puede haber paz. No la habría si yo fuera ese padre.

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