27 octubre 2009

Hay días grises

Y a veces meses. Sin preverlo casi nunca, el tren vira y se mete en un largo túnel, ... que termina asfixiando nuestra alegría. El bien dorado del alma.


Si no tienes un amigo o amiga en esos momentos, ¿a qué has dedicado tu vida?

Mi amigo me dice ahora:
"A la gente que te queremos nos gustas así. Dispuesto a hacer valer otras mil veces más las ilusiones, o lo que es igual, a ofrecer el corazón y la cara para que traten de nuevo de partirlas. Si es que es eso. Ríete, pues, mira el mar, respira, sueña y disfruta. Déjate ir y vuelve de nuevo a por ellos, suavemente, con la sonrisa en la boca. Y millones de veces más. Como el mar.
Es lo que podemos hacer."

Lo que conforta enormemente mi corazón, sobre todo porque no se siente uno solo, sino comprendido, de ese rescoldo se saca lumbre para poner de nuevo la cara.

Vaya tarea cambiar un mundo que no nos gusta.


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