06 noviembre 2008

Crisis bancaria y crisis alimentaria

Cito parte de un texto de Borrell titulado: "Crisis financiera y Día Internacional de la Alimentación".

Vivimos una crisis que debería hacernos cuestionar los fundamentos mismos de nuestros sistemas económicos. Pero de momento, el mundo hace malabarismos con cientos de miles de millones de dólares. En pocos días los gobiernos occidentales han movilizado 2.000 billones de dólares, billones en castellano, es decir, 2 millones de millones de dólares. A comparar con la ayuda al desarrollo, que en total suma este año 100.000 millones de dólares. Es decir, para salvar al sistema financiero victima de la codicia de unos y la incompetencia de otros vamos a gastar de golpe 20 veces más que en la lucha anual contra la pobreza.

Estas cifras producen una mezcla de vértigo y repugnancia. Sobre todo si tenemos en cuenta que 150.000 millones de dólares serían suficientes para garantizar la salud y la educación de los 1.000 millones de los más pobres seres humanos. Y que, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 30.000 millones de dólares al año al año serían suficientes para erradicar la malnutrición que afecta a 930 millones de hambrientos. ¡Menos del 5% sólo del plan Paulson! Una miseria.

Es decir, que comparado con el coste de la crisis bancaria, erradicar el hambre en el mundo costaría muy poco. Pero este poco es muy difícil de conseguir. Durante la reciente Conferencia de Roma sobre la crisis alimentaria, los gobiernos allí reunidos se comprometieron a aportar 12.300 millones de dólares. Hasta ahora sólo se han desembolsado 1.000 millones, y está por ver que la UE consiga desbloquear finalmente los 1.000 millones de excedentes del presupuesto agrícola que el Parlamento y la Comisión pedimos que se dediquen a potenciar la agricultura del Tercer Mundo.

Por ello, aunque la atención se concentre en la crisis financiera, el Día Internacional de la Alimentación, del pasado jueves 16 de octubre, ha sonado como una señal de alarma ante una situación que, lejos de mejorar, se deteriora. Según el balance de la FAO, el incremento de los precios agrícolas ha producido 75 millones más de hambrientos, el 90% de los cuales viven en Asia o en África.

Infinitas gracias, Sr. Borrell, por su lucidez. El problema del hambre en el mundo quiebra por la base el principio fundamental de todo sistema de valores: la justicia.

Mi pregunta ahora es: ¿cuándo este pensamiento suyo podrá pasar a política oficial de su partido? No lo veo yo muy preocupado por el hambre en el mundo, lamentablemente.

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