23 mayo 2008

Enseñar y aprender por competencias

Hace un par de semanas me llegó un correo con el anuncio de una iniciativa de algunos profesores y profesoras llamada EDU-2.0. Aparte del incordio de tener que darte de alta para poder intervenir, y que me parece que no es muy dos cero pues entorpece la conectividad y la interactividad, hay un comentario de un compañero que dice: "... eso que llaman competencias básicas pero que todavía no he encontrado un solo asesor de ningún centro de profesores que me acierte a explicar con concreción de que se trata."

Como asesor de un centro de profesorado me sentí reclamado y como no pude ponerlo en sus páginas porque cada día me pienso más dónde me meto y dónde no en la red, más que nada porque luego no tengo tiempo de atender correctamente esos compromisos, contesto aquí.

Desde Platón y Aristóteles (hace unos días) una clase es casi lo mismo estructuralmente. Un experto comunica oralmente o por escrito unos contenidos que el alumnado debe saber. El resultado es que todos tenemos que ponernos a estudiar y desarrollar nuestras capacidades cuando llegamos a un puesto de trabajo para el que supuestamente se nos había formado en centros que aplican esa estrategia, casi todos, pero que cuando empezamos a trabajar vemos que con lo aprendido no se puede hacer el trabajo.

Un saber memorístico, teórico, que en la mayoría de casos sólo sirve para recordarlo hasta el día del examen. Y luego se va. O lo que es peor, no encuentras en la práctica dónde aplicarlo.

Y sólo señalar que el camino que se hace recorrer al alumnado está enfocado en supuestos saberes que serán útiles en la Universidad. Pero ¿todos los alumnos y alumnas van a ir a la Universidad? ¿Es esa la finalidad del sistema educativo público no universitario? Según todas las leyes de educación no, hablan del desarrollo integral de la persona. ¿Se alcanza desarrollando sólo la memoria?

Hoy hablamos de que no es lo mismo “saber”, que “saber hacer”, que “saber ser”. El tradicional “saber” está ahora en Internet. Lo que no está es la capacidad de realizar análisis críticos, de discernir, de contrastar, de relacionar, de esquematizar, de experimentar, de atreverse a correr riesgos medidos y a equivocarse.

Las competencias se centran en el “saber hacer”, en preparar para la vida, y por lo tanto necesitan capacidades mayores y más complejas para aunar conocimientos, capacidades y habilidades, análisis, contraste y toma de decisiones adecuadas a contexto.

El “saber” tradicional desarrolla la memoria de corto plazo. El “saber hacer” desarrolla sobre todo el “ser capaz” de realizar lo aprendido en los ámbitos social, interpersonal, profesional y personal, y de dar respuesta a situaciones, conflictos y problemas cercanos a la vida real en un proceso inacabable de construcción personal.

Pongamos un ejemplo.

Mis amigos, como los vuestros, hacen juegos con su incapacidad de aprender inglés, uno de los comentarios oídos es el de que en la lápida de cada español se puede poner siempre “Eterno estudiante de inglés”. Mi amigo Juan Bolín me dijo un día que llevaba 12 años esperando poder practicar el inglés que sabe, pues por el nacimiento de su primer hijo debió dejar el inglés que estudiaba en una academia en la lección 1: “My Taylor is rich” (“Mi sastre es rico, método Mangold). Y que eso fue todo lo que le dio tiempo a aprender, pero que no desesperaba en la llegada del momento en que pudiera usarlo.

En España se enseña el inglés como casi todo: teóricamente, memorísticamente, descontextualizadamente con respecto a la sociedad y a la vida. Verbos irregulares, phrasals verbs, la pasiva, etc. Es decir: conocimientos. Pero como todos sabemos, luego, puestos ante la situación de tener que hablar con un angloparlante ni un “Good morning” pergeñamos. Al parecer debemos diferenciar “aprender inglés” de “aprender a hablar inglés”, a usarlo. Y esto no es una hipótesis, sucede.

Siendo los profesores de Escuelas Oficiales de Idiomas licenciados iguales a los profes de segundas lenguas de los Institutos, los alumnos han estado muchos años teniendo que ir a las Escuelas de Idiomas para aprender a usar el inglés. Simple cuestión de metodología, pero en las Escuelas de Idiomas hace muchos años que se abandonó la competencia lingüística como la meta a desarrollar en el alumnado y la cambiamos por la competencia comunicativa: competencia lingüística, social, cultural, estratégica, del discurso y, desde la pedagogía, el aprender a aprender.

No deseo hacer de esto un tocho, así que lo dejo aquí. Sólo recordar que hay corrientes nuevas desde la psicología como el constructivismo, que deberían hacer reflexionar al profesorado profundamente sobre su labor en el aula, y que el conductismo que alumbró viejas prácticas pedagógicas, se ha abandonado, cumplió su función.

Que los alumnos y alumnas en un sistema público integrador y que ¡¡por fin!! incluye a todos y a todas los niños posibles, no debe ser prepararlos para la Universidad, sino para la vida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Posteriórmente aprendí a decir en ingles "¿A esto le llama usted cafe?" y "Traigame cualquier cosa que no sepa a salsa de carne" que sí me han resultado muy útiles en Londres.
Fdo. Juan Bolin

TEACHER SALINAS UTTN dijo...

Exelente articulo, logro una creacion concreta y elocuente, y eso es dificil.

Re-Publique su articulo en:

http://teachersalinasecr.blogspot.com/


Si no le parece apropiado hagamelo saber y lo elimino inmediatamente, bueno... en cuanto lo vea, no soy muy productiva en linea.

Anónimo dijo...

Nice post and this post helped me alot in my college assignement. Thank you as your information.