26 febrero 2008

Asalto nulo. Nulo asalto.

La verdad es que esta España nuestra ha cambiado en muchos aspectos, y no todos buenos, pero empiezo a pensar que es una lacra antigua que no nos vamos a quitar de encima en generaciones soportar a una clase política y a un periodismo tan enzarzados en una descreida postmodernidad, que la cosa no basta con que se les vea el plumero, son así con nocturnidad y alevosía.

Un periodista, supuestamente de izquierda (o a lo mejor lo es), comentó del debate entre el Sr. Solbes y el Sr. Pizarro bajo el titular de "Y lo tumbó en la lona". Pero es que tras el debate del Sr. Zapatero y del Sr. Rajoy la cosa es todavía peor: todo el mundo se interesa por quién ganó.

Yo pensaba que la derecha lo estaba haciendo mal porque, entre otras cosas, no se puede estar todo el día, sea verdad o mentira, un acierto o un disparate, oponiéndose, insultando, descalificándo, e incluso mintiendo, tergiversando la realidad como si en ese diálogo con el pueblo (¿habrá muerto?) hubiera un tonto, y no se supiera bien cuál de los dos es. Yo lo tengo claro, no he sufrido de amnesia todavía y hace sólo 6 u 8 años que pasaron cosas que luego no pasaron o eran de otra manera.

Pero esto es una forma de darle la razón a los peleadores. Si lo que interesa de verdad es quién ganó, el que dé más mamporros y al hígado, mejor. Ése es el modelo. Ganar, prevalecer, dominar, conquistar, someter, oprimir. No hemos salido de las cavernas en esto.

Los primeros los que protagonizaron el espectáculo, que era desde la primera intervención "descalificar al otro ", agredir, difamar que algo queda. Después los que lo comentaron y, por último los que lo soportamos, que quizás seamos los peores por comérnoslo todo en un perverso silencio.

01 febrero 2008

¿En qué quedamos? ¿religión o política?

Yo, que no soy católico, recuerdo bien aquello de "dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" estableciendo una dicotomía prácticamente insalvable entre la religión y la política, sin que eso tenga nada que ver con que quienes practican la política puedan tener una creencia religiosa, y quienes se inclinan más por las cosas espirituales puedan tener sus ideas políticas.

Pero hete aquí que la Conferencia Episcopal se mete de lleno en la campaña electoral y toma partido, nunca mejor dicho, justo en un momento en que ese partido ha demostrado cómo no se debe nunca hacer política durante cuatro años, ataque continuo, descalificaciones, insultos, mentiras, manipulación, traiciones, autoritarismo, culto al líder aunque no se lo merezca, hipocresía, y otras muy morales virtudes.

Es de alucinar que una organización con la historia de la jerarquía católica venga a dar lecciones de moral y de democracia. De alucinar. Pero ¿es que se creen que nos hemos vuelto todos amnésicos de pronto?

Que yo sepa, dos de las mayores inmoralidades de la historia, por masivas, son el holocausto nazi y las matanzas de la santa inquisición.

Inmoral es tener un credo que dice apoyar a los pobres y desahuciados del mundo, y haberse pasado la historia y el presente de parte de los ricos y poderosos del mundo.

Inmoral es hablar de democracia con una organización que es más autoritaria y dictatorial que la monarquía absoluta, pues el "monarca" es "infalible" y hace de su santa capa un sayo cada vez que se le antoja, y que además deja fuera de su seno a más de la mitad de la población: a todas las mujeres por el simple hecho de serlo. Pero ¿cómo se atreven a dar lecciones de democracia? ¿Desde cuándo la jerarquía católica es democrática?

Inmoral es hablar del "estudio libre de la religión" y querer decir realmente que se obligue a todos los estudiantes a pasar por las clases de la religión católica pues es la única verdadera. Imposible un argumento más alejado de la “recta razón” a la que apelan demagógicamente.

Inmoral es expulsar de la organización o condenar al ostracismo a quienes más cerca se hallan (o se han hallado) de las palabras del Cristo.

Inmoral es condenar a quienes defienden el diálogo con la intención de salvar vidas para dejar claro, si falta hiciera, de con quién están, aunque con ello se unan a la mentira e impidan votar a nadie, pues no hay partido que no haya hablado o defienda hablar con los terroristas si con ello se salvan vidas y se consigue la paz.

Inmoral es querer que se prohíba la educación para la ciudadanía democrática porque, según ellos, adoctrina, cuando adoctrinar es a lo que se han dedicado ellos con más ahínco desde que existen, centrándose obsesivamente en la represión del sexo y la generación del miedo y la culpa. No cabe más macabra manipulación.

Pero como el odio nubla la mente, no se han parado a pensar que van a lograr que se repita lo que ya pasó en las últimas elecciones y decantó, los números no fallan, la balanza por el partido que ellos no quieren: van a conseguir que vaya a votar la gente crítica y de izquierda que no comulga con las opciones planteadas por los partidos existentes para que no vuelvan los modales y las políticas de gentes ultramontanas que parecen recién nacidas en pleno franquismo.