28 abril 2007

O gran dictador

Acabo de repescarle a mi amigo Juan Torres un vídeo de su página, y ambos del Youtube, el discurso de Charles Chaplin en O Gran Dictador.

¿Que por qué "O"? porque yo lo vi en Lisboa en el 74, y así se me ha quedado.

¿Quién iba a decir que esto iba a sonar revolucionario después de 30 años?

Ironías del destino.

19 abril 2007

Formación de profesores



Hace unos años (finales de 1999) se conjuraron los hados para que me decidiera a buscar qué hacer para formalizar mi solidaridad hacia los inmigrantes, casi empujado en realidad por algunos episodios xenófobos que recordar no quiero,y por el mínimo de memoria que me exigía recordar que nosotros éramos inmigrantes hace sólo unos años, y que en realidad todos somos inmigrantes en esta vida.

Me incliné por la formación de profesorado porque no se estaban haciendo las cosas del todo bien (creí percibir), en un área donde por mi especialidad podía contribuir; y por el carácter multiplicador de trabajar con profesores que aplicarán lo aprendido sobre números superiores de alumnos a los que uno puede llegar en un aula.

Fue definitiva la circunstancia de que un Director General de Educación de la Junta de Andalucía, D. Sebastián Sánchez Fernández, cuyo trabajo aunque breve ha sido enormemente trascendente para el sistema en áreas tan sensibles como la interculturalidad y atención al alumnado inmigrante, la violencia escolar y la Cultura de Paz, o la compensación de desigualdades en el sistema educativo; y con una actitud abierta y comprometida, tras una breve correspondencia por correo electrónico, me empujara profesionalmente a colaborar. Liderazgo moral, le llaman.

Di mi primer curso en la provincia de Almería en enero de 2001 en un Centro de Formación de Profesores (en familia llamado CEP), hasta hace unos días, han pasado más de 5 años y más de 250 horas de formación impartida. Sobre interculturalidad y atención en español como lengua extranjera a alumnos inmigrantes, sobre convivencia y cultura de Paz, sobre el Marco Común Europeo de Referencia sobre las Lenguas y el Portfolio Europeo de Lenguas, ambos proyectos del Consejo de Europa. Nunca he solicitado intervenir, y hace ya un año que decidí dejarlo. Los coletazos por tanto han sido responsabilidad mía.

Me gustaría hacer algunas reflexiones de cosas que he percibido. La primera ha sido todo lo que he aprendido. Como profesional sé que quien más aprende de un grupo es quien se atreve a intentar enseñar a los demás. Pero siempre le he tenido fobia a los púlpitos, y uno se pone en una situación muy delicada al decirle a otros, amablemente y con una buena preparación (eso sí), lo que tienen que hacer.

Evidentemente eso no sería posible sin que unos profesionales como la copa de un pino, después de su jornada de trabajo, tengan el valor y con la que está cayendo, se metan en otra aula otras tres horas para mejorar su trabajo.

Ha sido un enorme placer saber sobre el terreno, que hay, efectivamente, suficiente profesorado comprometido en Andalucía como para darle un vuelco, el que necesita, al sistema, y que empiecen a pasar cosas distintas en las aulas a las que ocurrían en el siglo XIX.

Sobre los déficits no me engaño y sé que en mi profesión hay de todo, como en botica, y quería apuntar sólo una por esta vez. ¿Cómo es posible que todavía haya gente planteando la diatriba de teoría y práctica?

Pocas simplezas quedan más allá de ver un mundo dicotómico, ¿Homo hominis lupus, todo es enfrentamiento, el bien y el mal, la verdad y la mentira, y tienen un mundo dividido en buenos y malos? Es una paupérrima y guerrera visión de la vida que todos empezamos a percibir como poliédrica, por lo menos.

Por supuesto, y como en el 90 por ciento de los casos, los dos. Sólo la correcta combinación de ambos hace algo valioso y productivo. Incluso en los momentos de máxima urgencia, como en un incendio, lo más valioso es poseer una buena teoría: el mejor y más rápido camino de salida. Y eso es una teoría.

14 abril 2007

Mis animales y otros familiares

Ésta señora:



Es una recién llegada a la que llamamos mayormente "Alma-en-pena", que se ha adjuntado porque tenía unos dueños que se marcharon y, como son ingleses, casi no aparecen, total que pasaba hambre y frío, y se vino a maullar como una posesa en las proximidades de la casa hasta que caímos en el pecado de la piedad.

El problema empieza ahora, pues como se ve, está bastante mayor y enferma, no podía comer lo que, eso sí, aquí comen todos los animales: bolitas de pienso (luego existo). Tenía una excrecencia en la boca ("carne crecida" le llama gráficamente la gente) y mi señora, a la que no le gustan los animales, empezó a comprarle paté de gato, bueno, mejor para gato. Y ahora empiezan los problemas.

Este caballero:


Se llama "Oso". Llevaba ya en la casa casi 10 años cuando llegó la advenediza. Y le encanta el paté, de gato o de oca, y si se tercia de cerdo, de lo que sea. Y hay que estar encerrando puertas y compuertas para que el pobre se queda mirando, y sobre todo percibiendo por esa mole de nariz con que se adorna, el paté que se come en exclusiva la última en llegar.

Pero el personaje peculiar, como se puede ver, es ésta:


A ésta le da igual ocho que ochenta del paté, del Oso, y de todos. Está siempre en el mejor lugar de cada momento del día o la noche. Es una superviviente nata. No se llama nada, o mejor dicho, se llama comodín, bueno, no es que se llame "comodín" sino que cada cual la llama como mejor le parece según las circunstancias. Le va mucho. Es más lista que el hambre y completamente feliz. Claro que para eso también se adorna de una actitud cariñosa como yo no había contemplado jamás en un animal. Parece un perro.

El Oso también se pasa de cariñoso a ratos y es un animal pacífico como jamás había visto tampoco. Le han mordido cuatro o cinco veces y ni en esas circunstancias responde violentamente. Es increíble. En cierta ocasión un perro chiquitillo y malencarado me iba a morder y él se lanzó como el Capitán Trueno. Yo me dije: "Vaya, por fin", pero qué va. Al llegar al perrillo ladrador humilló la testuz y le arremetió un limpio cabezazo. Es verdaderamente peculiar.

En fin, afanes cotidianos, que los amigos que me leen gustarán de conocer o reconocer.