16 febrero 2007

Bajo Linux


Mi primera entrada en la bitácora bajo Linux. Llevo probando la posibilidad de trabajar con Linux unos diez años con diferente éxito, pero siempre más el deseo que la realidad. O no pude configurar la impresora, o el módem, per cada vez menos algunas de las cosas habituales que haces ya con Windows.

Hasta hoy no había podido instalar y trabajar con una distrubución sin tener ningún problema, ni de instalación, ni de configuración, y todo lo ha hecho automáticamente la distro. Y han sido dos. Primero instalé en el trabajo KUbuntu, todo funcionó de maravilla. Pero en el ordenador de casa tuve problemas con la versión para AMD 64 bits. Pero me bajé la distribución de OpenSuse específica (x86-64) y todo está funcionando a las mil maravillas.

Recuerdo de los otros intentos que también tenía problemas relativamente frecuentes con cuelgues de programas o del kernel, pero ahora tampoco. Todo va bien. Hace lo que le pides que haga, que es lo que tiene que hacer, como toda máquina.

Soy un usuario a la fuerza, nunca me he leído un manual, aunque sí consultado, pero lo mío con los ordenadores es pura intuición y mucha cara, no le temo a las máquinas. Me pueden complicar la vida en un momento determinado, pero no me pueden sorprender, mi ignorancia sí, pero la máquina no. La máquina hace lo que le digan que haga.

En realidad tampoco es que tenga nada contra Microsoft, lo tendría en todo caso contra los usuarios, que han consentido mantener el mito de que (hasta la llegada de XP) Windows era un sistema operativo. Era una patata cibernética. ¿Te imaginas que un fontanero te arregle el grifo del lavabo abriendo y cerrando la puerta del servicio? Pues eso es lo que hemos aguantado durante años con windows, cualquier problema, se reinicia y ya está. ¿Cuántas veces tuviste que reiniciar las distintas versiones de windows, especialmente el 95?

Y lo que sí tengo es la convicción de que hay que ir por la filosofía del software público, es la primera estrategia para luchar contra la brecha informática, y de la sociedad del conocimiento.

Si te animas, te cuento cómo.

08 febrero 2007

Un abrazo eterno

Debo reconocer que me encantan los abrazos. Son la señal de lo mejor del ser humano: amor, solidaridad, compañía, comprensión,...

En realidad parecen no ser exclusiva de los humanos:


Pero me ha llamado mucho la atención este abrazo eterno publicado por El País.

Una pareja, al parecer joven, de Mantua abrazada unos 5 a 6 mil años, desde el Neolítico.

06 febrero 2007

Vaya tipo


Cogió su cargo en una extraña operación jurídica en el Estado donde era Gobernador su hermano, el 11-S al parecer le vino al pelo. Ha metido al mundo en dos guerras y está haciendo preparativos como para una tercera que sería el acabose. Ha machacado con su puño y su desprecio todos los tratados internacionales habidos y por haber, desde Kioto a los Derechos Humanos, desde la Convención de Ginebra a las Naciones Unidas, a cuyo Presidente no tragaba por no seguirle la corriente.

Llevó la guerra y la desolación para luchar contra el terrorismo donde no lo había, y lo ha multiplicado por cien mil. Una guerra que logró manifestaciones mundiales en contra por primera vez en la historia, y por la que ni él ni sus compinches han pedido jamás perdón porque NO se han equivocado.

Y ahora presenta unos Presupuestos nacionales subiéndolos más de un 4% fundamentalmente para gastos que se llaman de "Defensa" y que van a servir para hacer guerras, y no habrá déficit porque el dinero se lo va a quitar a los más pobres: jubilados, indigentes, y a la irrisoria sanidad pública de su país.

Como decía el poeta: "Entre estos tipos y yo hay algo personal".