13 enero 2007

A la derecha española

Bueno, nada más empezar y tengo que reconocer que el título del blog es un canto al sol, pues ya supongo que nadie de esa ideología me lee. Pero a pesar de ello, y tirando de mis mayores posibilidades en actitudes noviolentas, prosigo:

A mi humilde entender, el peor enemigo de la democracia es su perversa deriva como producto de mercado. El mercadeo electoral es un cáncer mortal para la democracia que afecta ya a algunas (si no a casi todas) de las democracias occidentales. A mí no me sorprendió nada que el Sr. Arnold Schwarzenegger decidiera meterse en política, en una (parece que larga) tradición en Estados Unidos de actores que piensan, acertadamente, que si la política se convierte en "teatro", para eso están los profesionales.

Pero ¿de verdad ustedes se creen que alguien se traga que la estrategia (no sé si llega) que han adoptado no es meridianamente transparente salvo para los que ya están convencidos de siempre de que "al enemigo ni agua", de que "duro y a la cabeza" y de que "caña al mono, que es de goma"?

La irresponsabilidad política de convertir el terrorismo en tema de disputa (no sé si legal, pero no legítima) de partidos la estamos pagando ya todos. Como dice cualquier libro de pedagogía moderna, educa un profesor en clase, pero mucho más educa el ejemplo cotidiano potenciado por poderosos medios de comunicación y manipulación de masas. Educan las palabras de un profesor, pero mucho más educa su ejemplo, el suyo y el de quienes les rodea, y el de quienes aparecen cada día en los medios creando modelos de funcionamiento social.

Como les digo a mis alumnos extranjeros, lo peor del franquismo no fue la figura del dictador, sino las actitudes que un modelo cuartelero impregnó en todas las capas de la sociedad. "Pero ¿aquí quien manda?" fue una de las frases más oídas tras el traspaso de poder hacia la izquierda de las últimas elecciones y les define.

¿Han oído ustedes hablar de la violencia estructural? Si ustedes entienden que su suprema obligación (que es en democracia el servicio público) queda servida con palos al gobierno, diga lo que diga, pues aquí lo que importa es trincar el poder a cualquier precio, incluido el de ponerse a jugar con fuego como el del terrorismo, y entonces ese es un buen ejemplo de violencia estructural. ¿Dónde quedan en ese modelo valores como el del respeto, la lealtad, la responsabilidad compartida, ... teniendo ya que renunciar a plantear valores superiores del tipo: la verdad? ¿Es ese el modelo de sociedad que proponen?

Si en la democracia todo vale con tal de cazar, capturar, someter, el poder, entonces la democracia se ha vuelto un mecanismo depredador y el ejemplo de atacar, denigrar, levantar sospechas del otro, convertido por defecto en contrincante, en enemigo, prevalece.

Quede claro que no estoy hablando de ideología política en este caso, sino de las actitudes que parecen predominar en algunas personas que, quiero pensar, no representan a todo el espectro social de la derecha española. Que espero plural y más tolerante. Por el bien de todos.


No hay comentarios: