30 noviembre 2006

Noticiable

¡Estoy de acuerdo con el Papa!

Me llama la atención el hecho, y no me disgusta, la verdad. Al parecer el Sr. Ratzinger apoya el ingreso de Turquía en la Unión Europea. Veremos si las presiones le hacen matizar la declaración, espero que no. Porque es inconcebible la torpeza de los europeos que, ante esta encrucijada de culturas que vivimos, con dos imaginarios polos falsamente enfrentados: occidente / el mundo islámico, pocas medidas más inteligentes, oportunas y cabales que la de demostrar que un país musulmán tiene cabida en “nuestro” proyecto europeo.

La entrada de Turquía en la Unión es el jalón que prueba fehacientemente hasta dónde alcanzan nuestras intenciones integradoras, de convivencia y aceptación de la diversidad.


18 noviembre 2006

Para reír más, al parecer.

Muchos días de estas últimas semanas, desde que por fin estalló el escándalo de 12 años del Ayuntamiento de Marbella, andaba rondando a escribir sobre corrupción municipal-hormigonera, pero las náuseas me lo han impedido. Náuseas, más que nada por el enorme retraso en reaccionar que, cada día se confirma, explicita un panorama de corrupción bastante generalizada en la política municipal, la más cercana al ciudadano, la que más prestaciones debería dar.

Pero hoy sí puedo hablar porque no voy a hablar. Reproduzco un encabezado de una ¿noticia? de El País de hoy.

"El arquitecto municipal de [...] que informó a favor de la construcción en suelo educativo de la casa del promotor inmobiliario [...], hermano del alcalde [...], es a su vez el arquitecto de una promoción privada de viviendas, locales comerciales y plazas de garaje que vende la empresa inmobiliaria propiedad de este familiar directo del primer edil."

Y no es broma.

Para reír, al parecer.

Me envían el siguiente texto, como una de estas cosas simpáticas que recibes por la red de los amigos:

LOS POLÍTICOS
En nuestro partido político cumplimos
con lo que prometemos.
Sólo los imbéciles pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para
nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales.
Demostraremos que es una
gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno
como en otros tiempos.
Aseguramos sin resquicio de
duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro mandato.
Pese a eso, todavía hay gente estúpida que piensa que

se pueda seguir gobernando con las artimañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que

se acaben las situaciones privilegiadas y el tráfico de influencias.
No permitiremos de ningún
modo que
nuestros niños tengan una formación insuficiente.
Cumpliremos nuestros
propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
comprendan desde ahora que

Somos la "nueva política".

Ahora léelo del revés, empezando por la última frase y
subiendo párrafo a párrafo.

Y supongo que debo reírme. Pero maldita la gracia que me hace.
No entiendo cómo las personas que se dedican a la política están consintiendo esta peligrosísima deriva de la política que, enseña la historia, puede terminar en tragedia. Pero aún entiendo menos a los pueblos que lo consienten.


10 noviembre 2006

Buenas nuevas


Vaya, por fin una de las incógnitas que deseaba y temía que se revelasen, ya está desvelada: el pueblo norteamericano no es como sus actuales dirigentes. No es mala ni pequeña noticia. Y el primer efecto ha sido la desaparición del señor Rumsfeld del ministerio de guerra (Secretaría de Defensa). Y pienso yo, no muy alto, por si acaso, que este señor debería darse una vueltecita por la sede del Tribunal Penal Internacional, más que nada para preguntar, así, como el que no quiere la cosa: "¡Oiga! ¿Se debe algo?". A mí me lo parece.

Esperemos que, por el bien de todos, la nueva Administración americana, aunque coja por dos años (cohabitación de Presidente republicano con Congreso y Senado demócratas), enfoque su política internacional por vías más pacíficas y comprenda definitivamente que la violencia sólo engendra violencia a cualquier nivel: naciones, sociedades, grupos o individuos.

Nunca una solución violenta es una solución. Cualquier razón defendida con violencia es una sinrazón. Cualquier argumento defendido con violencia se ve abandonado por la verdad y la justicia.