19 octubre 2006

Una propuesta laica para la paz de religiones.

Me pregunto qué puede hacerse, desde la óptica de la Cultura de la Paz, para fomentar la paz entre religiones. Por qué desactivar una de las principales virtudes de esta cultura: la mediación, al encarar el hecho religioso. Por qué no mantener la razón crítica activa, y aún así encarar el fenómeno sin complejos ni prejuicios. Y si no fuera mucho pedir, también sin sorna, no hace falta; denosto tanto el fanatismo que me molesta verlo hasta en los racionalistas.

Para ello, como en toda mediación, hay que procurar hilar algo más fino que lo que se suele hacer como regla general. Me refiero, por ejemplo, a no meter en un único saco cuestiones tan dispares como el genuino sentimiento religioso, de naturaleza interior (íntima, más bien), con la religión organizada, especialmente en los casos en los que, evidentemente, se ha ido perdiendo con los años, los siglos y hasta las edades, los significados originales más precisos y más preciados.
Pienso, por ejemplo, en el amor. “Un solo mandamiento os doy [ya ni diez], que os améis los unos a los otros siguiendo mi ejemplo”. Bueno, si actualmente pudiéramos ponernos de acuerdo sobre qué es una “civilización cristiana”, difícilmente podríamos colegir que la reconocemos porque en sus relaciones sociales predomina el amor.

“Ama al otro como a ti mismo” es una proposición igualmente malentendida porque en las culturas cristianes, a diferencias de las más orientales, el concepto del amor a uno mismo no está desarrollado, nos conformamos con una percepción incuestionada de que uno se ama a sí mismo por naturaleza, un simple egoísmo, en resumidas cuentas. Pero no dice “ama a otros como alimentas tu egotismo”. Es otra cosa. No se puede amar lo que no se conoce, y conocerse a sí mismo, por muy trascendental que sea lo propuesta, no es una tradición religiosa en occidente, aunque sí en oriente.

Sin lugar a dudas, y dejando por el momento las cuestiones de fe, todas las religiones, en su origen contienen una parte de la verdad, normalmente aquella que tiene que ver con la ingente tarea de hacer mejores personas, y son complementarias. En todas las religiones el Fundador ha hecho también aseveraciones mucho más ligadas al momento y la sociedad de su época, y esas cuestiones, al mantenerse, se han convertido en rito, parodia lamentable que estaría bien evitarse y evitarnos a todos.

Recuerdo ahora la tradición que cuenta que hizo Buda entrar en una habitación oscura a sus más íntimos seguidores (que nuestra tradición religiosa llama apóstoles), les pidió que alargaran la mano y tocaran lo que tenían ante sí. Así lo hicieron. Al salir, les comentó: “Eso que habéis tocado es un elefante. Ahora decidme ¿qué es un elefante?”

El resto de la historia se puede construir. Efectivamente la verdad siempre es poliédrica, procesual, parcial y como diría Paco, imperfecta.


17 octubre 2006

El espíritu crítico

Revisando las Finalidades Educativas de mi centro educativo veo que en la LOGSE, desglosando los principios para toda práctica educativa dice, entre otras valiosas cosas, que hay que fomentar "el desarrollo de las capacidades creativas y el espíritu crítico.

No sé por qué "espíritu" y no capacidades críticas. Pero supongo que se pretende arraigarlo más profundo aún en la persona. Y bueno, esto es una bomba de relojería.

Para educar en las capacidades críticas hoy, hay que ir con pies de plomo so pena de convertir a los educandos en seres antisociales y amargados, porque la crítica hoy no la quiere oír nadie. Y quienes menos, aquellos que ostentan puestos de responsabilidad y toma de decisiones.

A una persona con capacidad de crítica social le cabe la sociedad en la cabeza. Estas personas tan capaces se deben meter sus críticas en el hígado (donde, por cierto, pueden degenerar en tumor), pues no hay absolutamente ningún canal noviolento, o que no pase por generar conflictos, en las estructuras administrativas de nuestra democracia.

Efectivamente, sin rebeldes, sin críticos honestos, no habríamos salido nunca de las cavernas. Pero sus vidas suelen ser un largo rosario plagado de frustración y espinas.

Otro poquito de hipocresía social: la distancia de lo que decimos a lo que hacemos, e incluso de lo que hacemos a lo que decimos que hacemos.
¿Cuándo, además de valorar si los alumnos escriben bien, vamos a valorar cómo se están desarrollando los principios y finalidades generales del sistema educativo, tales como: La formación para la paz, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos; la preparación para participar activamente en la vida social y cultural o la formación en el respeto de la pluralidad lingüística y cultural de España, por poner algún ejemplo.

Uno de los frutos del árbol del incorformismo de los 70 que más me llenó siempre fue la cultura de la autocrítica de la izquierda. ¿Dónde se quedó?

10 octubre 2006

Otro loco con bomba atómica

Lo de Korea del Norte no tiene nombre. El pueblo (¡ah! pero eso ¿todavía existe?) muriéndose de hambre y el loco del presidente gastando lo que no tienen en armas nucleares y misiles. ¿Quitando lo de el pueblo muerto de hambre, y poniendo sólo parte del pueblo muriéndose de hambre ... ¿dónde he oído yo lo mismo antes?

Pero el discurso de Occidente no puede ser: las armas nucleares sólo para nosotros que somos civilizados. Ese discurso hipócrita ya no cuaja. ¡Están las arenas y las aguas suficientemente moviditas como para el teatro y la hipocresía del poder occidental!

En el periódico de hoy, junto a la noticia del nuevo loco con su nuevo juguete de matar en masas, venía la noticia algo más deshilvanada de cuando nos vamos a cagar a casa del vecino: el barco Probo Koala ha vertido sustancias tóxicas europeas (una mezcla de gasolina, sosa cáustica y sulfuro de hidrógeno) en Costa de Marfil y está muriendo la población cercana. Los números son: han muerto ocho personas, 66 han sido hospitalizadas y 8.000 más han requerido atención en los 36 centros de salud de la capital política y comercial de Costa de Marfil: Abiyan.

Pero ¿qué predicamos? ¿No nos quieren?



03 octubre 2006

Las vueltas que da la vida

Me envían un correo con el título "Las vueltas que da la vida" y con esta foto. Sin comentarios, ¿para qué? Magnífico hallazgo. Desde luego era una de las preguntas que me martirizaban el cerebro en estos años: ¿Cómo es posible que se nos haya olvidado todo en sólo una generación? ¿Desmemoriados o insolidarios?

En realidad, y aunque me queje porque pongo siempre las metas sociales por arriba, como creo que debe ser (si apuntamos más abajo nos damos en los pies), no se están haciendo las cosas tan mal si atendemos al aspecto asistencial.

Algunas administraciones autonómicas, a ratos la central, han dado señales de sensibilidad con el problema y han puesto en marcha políticas y planes para ayudar a estas personas (que somos nosotros mismos) que buscan la vida.

Lo lamento, en parte, si ha aumentado "el problema", pero para mí son todos y todas bienvenidos y me consuela pensar que, entre otras, los inmigrantes han corrido la voz de que "en España te tratan bien".

Y permítanme una última pregunta (por ahora), ¿pero no sabemos que todos los grandes países con riquezas y medios han sido países de inmigración intensa? Si llegaran a un país pobre la cosa sería distinta; pero llegando a un país rico (como el nuestro ahora) eso es riqueza sobre riqueza. Y no hablo sólo de dinero.

02 octubre 2006

La relatividad de la religión.

La verdad religiosa es siempre relativa. En su esencia, la religión no es más (ni menos) que un camino del conocimiento humano. Todo lo demás son adornos más o menos venturados.
Como camino del conocimiento, debe compartir senda, al menos, con la razón y con la ciencia. Todo cuanto en religión no puede ser contrastado con los otros caminos del conocimiento no son verdades, son creencias. Y por tanto, y como casi todo lo religioso, de naturaleza privada. Cuando hablo de verdades siempre las pienso también relativas, pero afinando la visión bien alto en el horizonte.

Como camino de conocimiento la religión atiende a aquello que a la razón le cuesta a ratos, al mundo de lo espiritual, de lo trascendente, que o tiene siempre un reflejo en la vida cotidiana, en forma de valores de los de usar a cada momento: amabilidad, honestidad, humildad …, o lo que queda es una teología de oropeles y quincallería.

Pero igualmente en el nivel diacrónico o histórico, la verdad religiosa es relativa al tiempo y al espacio. Hay un Abrahám, un Krishna, un Buda, un Zoroastro, un Moisés, un Jesús, un Muhammad, todos hasta ahora suscritos a un tiempo y a un espacio concretos. Y aunque sus doctrinas puedan universalizarse en sus aspectos esenciales, igualmente difieren en los aspectos de cada una más apegados a la vida de su momento histórico. En todas ellas hay verdad, y por tanto su verdad lo es de forma relativa.

La religión no contrastable con la razón y la ciencia es fanatismo. La ciencia sin los principios y valores que una religión debe sustentar puede producir monstruos, de los que ya sabemos que, también a veces, la razón produce.