11 septiembre 2006

Violencia en las escuelas

Curioso tema éste, otro espejo cóncavo para reflejar el cambalache moral de nuestra sociedad. Violencia ha habido en la escuela desde siempre, y no voy a hablar ahora de la potentísima violencia estructural que está funcionando y que parece pasar desapercibida, o no haber suficientes bemoles para meterle mano al tema. Pongo un ejemplo: un profesor patán (que los hay) de los que suspende al 90 % del alumnado año tras año.

Todavía no está suficientemente claro a quién interesó y por qué que machacando, machacando, se hayan añadido casi de corrido los sustantivos “violencia” y “fracaso” al adjetivo “escolar”. Demencial.

Violencia como la que se está comenzando a atajar ahora la ha habido siempre, pero antes no era noticia ni se le prestaba atención. Y, evidentemente, ahora hay más, la violencia sólo genera … Pero es de alucinar que una sociedad tan violenta como la nuestra, que destila violencia por los cuatro costados, con una televisión que no termina de reaccionar tras muchos años (décadas) de emitir “violencia pura”: terminator, eliminator, machaqueitor, por no hablar de los juegos de ordenador, esté ahora escandalizada porque en los colegios se dan episodios de violencia directa. ¿¿¡¡&!!?? Dos más dos siguen siendo cuatro.

En primer lugar no es verdad que en los centros educativos de nuestro país haya mucha más violencia que antes, quizás algún episodio de más (siempre lo son) de agresión a profesorado, lo que sí es verdad es que ahora parece que le toca el turno de atención al problema, y ya era hora. Lamentablemente tras una campaña orquestada que sólo ha generado mayor incertidumbre y malestar en los que trabajamos en estos temas a pie de tiza.

Y aquí está el quid del asunto. Educar, lo que se dice educar, educa mucho más la familia, los amigos, el entorno, los medios de comunicación, la sociedad, que los profesores en las aulas, y eso suponiendo el mejor profesor comprometido con la enseñanza en valores (¡cómo si hubiera otra!).

Por eso es tan importante proseguir trabajando en el despertar de la conciencia de sociedades educadoras. Un compromiso vertical que recorre a toda la sociedad desde el primero hasta el último de sus miembros, pero muy especialmente a quienes detentan cargos públicos y son escaparate continuo en los medios de comunicación.

Por eso pidió Zidane perdón a padres y educadores después de su desafortunado cabezazo de la final del Mundial de fútbol. Por eso, a pesar de su error, sigue siendo un caballero.

Y por eso algún día también empezaremos a hablar en los medios de la violencia en el hogar, no sólo contra la mujer.

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