28 junio 2006

Poema

Hoy, como mejor premio a un duro curso, me regalo un poema. De Machado, claro; Antonio (of course):

Al gigante ibérico Miguel de Unamuno,

por quien la España actual alcanza proceridad en el mundo.

Los Ojos

I

Cuando murió su amada

pensó en hacerse viejo

en la mansión cerrada,

solo, con su memoria y el espejo

donde ella se miraba un claro día.

Como el oro en el arca del avaro,

pensó que guardaría

todo un ayer en el espejo claro.

Ya el tiempo para el no correría.

II

Mas, pasado el primer aniversario,

¿cómo eran -pregunto-, pardos o negros,

sus ojos? ¿Glaucos?.... ¿Grises?

¿Cómo eran, !Santo Dios!, que no recuerdo?....




III

Salio a la calle un día

de primavera, y paseó en silencio

su doble luto, el corazón cerrado...

De una ventana en el sombrío hueco

vio unos ojos brillar. Bajó los suyos

y siguió su camino... ¡Como esos!

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